Para frenar el crecimiento en altura, por el riesgo estructural y las condiciones de hacinamiento, la Ciudad decidió restringir el ingreso, traslado y acopio de materiales de construcción en el asentamiento “La Carbonilla”, en La Paternal. Y al mismo tiempo, desplegó un operativo de ordenamiento que incluyó el control de los accesos, el retiro de chatarra y autos abandonados y la inspección de comercios.
Este mismo paquete de medidas ya se implementó en la Villa 31 de Retiro: además de retirar chatarra por el equivalente a 40 camiones y de cerrar 6 corralones ilegales que operaban por las noches, la Ciudad clausuró 25 edificaciones prohibidas y 10 fueron demolidas, entre otras acciones. También se instalaron más de 20 carteles de gran tamaño para identificar las obras y construcciones no permitidas.
Las restricciones dispuestas en “La Carbonilla” se enmarcan en la decisión del Gobierno porteño de garantizar que Buenos Aires sea una sola: con los mismos derechos, las mismas obligaciones y las mismas reglas para todos los vecinos.
Y es parte de la batería de acciones para el ordenamiento del espacio público y la seguridad, como los operativos de saturación desplegados en los barrios, la recuperación de más de 900 inmuebles usurpados y el desalojo de manteros que ocupaban ilegalmente la vía pública.
“Estamos haciendo cumplir las reglas, con más seguridad y mejores condiciones de vida para los vecinos. No vamos a permitir que ninguna villa siga creciendo. Ley y orden en toda la Ciudad”, sostuvo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, que supervisó el operativo de saturación en el asentamiento. |