A pesar de estas mejoras, la plaza aún presentaba sectores con infraestructura insuficiente o deteriorada. Sobre la calle Matanza existía un pequeño sector de estar con mesas, mientras que sobre Berón de Astrada se mantenía un patio de juegos antiguo con suelo de arena y equipamiento obsoleto. Si bien el predio contaba con arbolado, carecía de un diseño paisajístico que acompañara y jerarquizara los distintos espacios. En el centro de la plaza, además, se utilizaba el césped como cancha de fútbol informal, lo que dificultaba el crecimiento del área verde. El sistema de riego, por su parte, se encontraba fuera de funcionamiento por falta de provisión eléctrica.
El proyecto se desarrolló en tres etapas. En la segunda etapa se acondicionó la cancha de fútbol de tierra ubicada en el sector central, incorporando un sistema de drenaje a cordón, nuevos arcos y un cerramiento perimetral de contención. Junto a este espacio se generó una expansión con solado intertrabado que dio lugar a un nuevo sector de estar y esparcimiento, equipado con mesas de fútbol-tenis y amplias mesas de picnic.
Como parte de la puesta en valor del mástil y del nuevo patio de juegos, se crearon espacios de encuentro con la incorporación de mesas y bancos. El sector de estar existente fue consolidado con nuevo mobiliario y una intervención paisajística que lo vinculó con una nueva explanada destinada a bicicleteros, reubicados desde su emplazamiento anterior sobre el césped. |