El Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, reafirmó su decisión de aplicar una política de "tolerancia cero" ante la ocupación ilegal de inmuebles, con el objetivo de evitar que la Ciudad de Buenos Aires "se transforme en lo peor del Conurbano". En declaraciones recientes, el mandatario subrayó que su prioridad es recuperar la normalidad y el orden en el espacio público, marcando una distancia política directa con la gestión de Axel Kicillof en la provincia y enfatizando que el respeto a la ley debe ser la norma básica de convivencia para todos los vecinos.
Durante el balance de su gestión en esta materia, Macri destacó que ya se han concretado alrededor de 570 operativos de recuperación de propiedades, lo que representa un valor patrimonial devuelto a sus dueños de aproximadamente 300 millones de dólares. Según el jefe comunal, estos resultados no responden a modificaciones en el sistema legal, sino a un cambio rotundo en la "decisión política" de su administración. En este sentido, vinculó las usurpaciones con el avance de delitos complejos como el narcotráfico y la trata de personas, justificando la necesidad de una presencia estatal más rigurosa.
Finalmente, el mandatario aprovechó para marcar una diferencia con las políticas de vivienda de la gestión anterior, sosteniendo que el modelo de urbanización previo "fracasó" al no lograr detener la expansión de asentamientos. Macri insistió en que su enfoque se centra en devolverle el valor a los impuestos de los contribuyentes mediante la garantía del derecho a la propiedad y la seguridad. Con este discurso, el Jefe de Gobierno busca consolidar una identidad de gestión basada en el control y la autoridad, asegurando que no permitirá el relajamiento de las normas en el territorio porteño. |